Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificaran contra ti. Job 15:6

En esta ocasión el que interviene erróneamente es Elifaz, otro de los amigos. Estas palabras son ciertas, pero precisamente no se pueden aplicar a la vida de Job ya que, como vemos al principio del libro, Job era un hombre recto y temeroso de Dios.

Hay algo muy importante que tenemos que aprender de cada una de las intervenciones de estos supuestos “amigos”: no podemos opinar, ni mucho menos aconsejar, sin tener conocimiento real de la situación. Creo que muchas veces actuamos de la misma manera que este grupo de hombres y con ligereza vamos diciéndole a las personas lo que tienen que hacer, o el motivo de porqué han sucedido las cosas. No olvidemos que nuestros consejitos y nuestras opiniones no valen de nada. Nosotros tenemos que buscar siempre el CONSEJO y la voluntad de Dios.

Tenemos que intentar ser personas que aplican bien los principios de la Biblia. Si deseamos ayudar a alguien no podemos comenzar nuestro discurso diciendo: “Yo opino, yo creo, yo te recomiendo, yo haría…” La verdadera solución para todos los problemas de las personas la obtenemos cuando con la Biblia en la mano podemos afirmar: “Así dice el Señor”.

No nos debe interesar mucho la opinión de nuestros amigos o familiares, no debemos escuchar los consejos de esta sociedad, ni siquiera podemos escuchar la voz de nuestro propio corazón. Acudamos en todo momento a la palabra de Dios: la única que nos puede alumbrar en medio de la oscuridad. LA BIBLIA ES SUFICIENTE.