Ante Dios derramaré mis lágrimas. Job 16:20

Dios es un Dios tan cercano que quiere que acudamos a él para contarle nuestras alegrías y nuestras tristezas como lo hace confiadamente un hijo con su Padre. Cada una de nuestras lágrimas deben ser derramadas delante del trono de Dios.

El Señor nos conoce y nos comprende perfectamente, él sabe muy bien que en este mundo pasamos por diversas aflicciones, que el dolor físico duele, que las emociones nos afectan y que los temores vienen con facilidad a nuestras mentes. No olvidemos nunca que Dios se identificó tanto con el hombre que se hizo hombre en la persona de Jesús.

Cristo también, sufrió, enfermó, se alegró y se entristeció. Dios no es un ser frío y distante, Dios es nuestro Padre el cual desea abrazarnos y secarnos las lágrimas mientras nos abraza y nos susurra algo precioso al oído. Si estás atravesando una etapa donde hay lágrimas en tus ojos y tristeza en tu corazón corre hacia el único que puede ayudarte.

Confía plenamente en el Señor, preséntate delante de él con total confianza. Llora, grita y patalea si es necesario delante de su presencia. Deja que él te ministre por medio de la persona del Espíritu Santo y por el poder que hay en su palabra. Deseo que puedas experimentar como Dios seca tu lágrima y te levanta a través de una de sus muchas promesas.