Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Job 1:8

Comenzamos a reflexionar sobre el libro más antiguo de toda la Biblia . Si no has leído y estudiado en profundidad su contenido créeme que te estás perdiendo un buffet de comida espiritual para tu alma.

Personalmente lo que más me sorprende en el primer capítulo es el ejemplo, el carácter, la fe y la integridad que tenía Job. Él hacia algo digno de imitar por todos nosotros: Job se levantaba cada mañana y presentaba en oración a toda su familia. Dios delante del diablo levantó a este hombre como un trofeo para exaltar la fidelidad de su siervo. Son increíbles las características que se nos muestran por medio de su vida.

Cuando la Biblia hace referencia a ser perfecto realmente se refiere a la madurez y el carácter que Job tenía. Su rectitud nos habla de su integridad, Job era el mismo las 24 horas del día, era un verdadero cristiano allí donde se encontrara y esto lo podía hacer gracias al temor de Dios que había en su corazón. “El temor es la conciencia continua de saber que Dios me ve”. Por último este hombre huía constantemente del mal, del terreno de las tentaciones del pecado y de todo aquello que le pudiera hacer tropezar.