Desde la ciudad gimen los moribundos y claman las almas de los heridos de muerte, pero Dios no atiende su oración. Job 24:12

Este es un capítulo donde vemos cómo Job se indigna delante de Dios y le recrimina que no actúe ante la maldad y que permita que los malos triunfen. Esta es una de las grandes preguntas que a veces pueden venir a nuestras mentes y uno de los principales dardos que las personas siempre lazan para atacar nuestra Fe. ¿Si Dios existe porque no quita la miseria del mundo?, ¿Si Dios es poderoso porque no soluciona todos nuestros problemas? ¿Si Dios es bueno porque permite el sufrimiento?…

Con respecto a este capítulo, a la actitud de Job y a las preguntas que las personas se hacen quiero decir que personalmente pienso que no está mal y que incluso es lícito que nos realicemos estas y otras preguntas. No está mal pasar por una etapa donde dudas de la existencia o incluso de la bondad de Dios, no está mal que en alguna ocasión te quejes con Dios por algo que no te gusta, incluso no está mal que muestres tu enfado hacia él por algo que no entiendas.

Todo esto lo vemos a lo largo de toda la Biblia, hombres y mujeres derramando sus pensamientos y sentimientos sobre y a veces contra Dios. Debemos acudir a Dios sabiendo que él es nuestro Padre, podemos correr para abrazarlo, para dormir sobre su regazo, pero también para hacerle preguntas o patalear como hacen los niños pequeños.

Abre siempre tu corazón con sinceridad a Dios pero no olvides hacerlo en todo momento con respeto y con temor. No dejes que tus dudas o tus enfados te lleven al punto que pretende el diablo ya que él siempre busca que culpemos a Dios del mal cuando el mal viene precisamente del diablo y por el pecado del hombre. Aprendamos a relacionarnos con Dios y a mostrar delante de él como se encuentran nuestros sentimientos y pensamientos.