Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen? Job 31:1

Los ojos son la ventana del alma. Absolutamente todo lo que vemos nos afecta y deja una huella en nuestro interior. De la misma manera que en un ordenador todo lo que buscamos por internet queda registrado en el historial, en nuestro corazón queda todo lo que ven nuestros ojos. Por eso es importante, necesario y urgente que, al igual que Job, nosotros hagamos pacto con nuestros ojos.

Pacto para no ver ni desear el cuerpo de una persona que no nos corresponde. Pacto para no ver programas basuras que no edifican, pacto para no consumir series y películas que atentan violentamente contra la persona del Espíritu Santo. Es hora de ponernos serios para guardar nuestro corazón. Son muchos los hijos de Dios que han caído en la decadencia espiritual, que se han quedado en la cuneta de la religiosidad y han perdido el gozo de la salvación por no cuidar lo que ven, lo que escuchan y lo que hablan.

Te invito, te animo y te reto a ser determinante con este asunto. Tras esta reflexión guarda silencio delante del Señor y deja que Él te diga todo aquello que tienes que dejar de ver. Haz un pacto con tus ojos para caminar en la plenitud que Dios tiene para tu vida.