He aquí que yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Job 40:4

El pensamiento del humanismo ha desplazado al Dios eterno del escenario y ha colocado al hombre en su lugar. El ser humano piensa, cree y siente que es el verdadero protagonista de la historia. La filosofía del siglo XXI, como sucedió en otras generaciones, exalta y gira alrededor del YO.

Lo primero que sucede en el momento que somos vencidos por la Gracia irresistible, lo primero que nos muestra el Espíritu Santo es la grandeza, la belleza y la santidad de Dios y al instante vemos nuestra pequeñez, debilidad y pecaminosidad . Es justo en este momento donde Dios puede comenzar a trabajar en nuestras vidas.

Hasta que no entendemos que somos pecadores y que vamos de cabeza hacia un infierno eterno no clamaremos por un Salvador. Job después de todo un proceso intenso donde fue tratado por el Señor a través del dolor y el sufrimiento pudo ver lo diminuto e insignificante que era él y su vida.

Es necesario que constantemente luchemos contra el bombardeo de pensamientos que nos lanza esta sociedad y que anclemos nuestras vidas en el terreno de la humildad donde Dios puede bendecirnos. Recuerda la pregunta que constantemente se hacía el salmista ¿Qué es el hombre?