“Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?” Josué 18:3

La posesión de la tierra prometida finalmente era un acto de FE. Los israelitas debían conquistar y apropiarse de aquello que el Señor había ganado y obtenido para ellos, pero, curiosamente, aun había algunas tribus que no daban el paso de coger la parte que les correspondía. Josué, el líder, tuvo incluso que exhortar a muchos para que se apropiaran de aquello que les pertenecía. Una parte del pueblo no estaba en el lugar que les correspondía ni disfrutando de las bendiciones que Dios había preparado para ellos.

En ocasiones nosotros podemos caer en el error de estar viviendo en lugares que no nos corresponden. La Biblia dice que Dios nos ha puesto por cabeza y no cola, Dios tiene MUCHISIMO más para nosotros, pero a veces nos acostumbramos a vivir en la orilla cuando tenemos un llamado a bogar mar adentro, hacia las profundidades. Es triste ver a muchos creyentes que no están disfrutando del lugar y de las bendiciones que Dios tiene para ellos.

En este día quiero animarte y exhortarte a salir de la comodidad, de la indiferencia, la religiosidad, de la apatía y del conformismo. Deja a un lado la pereza y la incredulidad para levantarte y coger todo aquello que te pertenece. Cristo Jesús ha obtenido grandes beneficios para tu vida. No olvides que ahora eres hijo de Dios, ya no tienes que estar comiendo algarrobas con los cerdos ni tampoco ser un esclavo o jornalero: somos HIJOS de Dios y tenemos una gran herencia espiritual. Así que ¡levántate y pelea por todo aquello que te corresponde!