“Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos” Josué 19:49

Después de más de 40 años y siendo el último entre todas las personas y las tribus de Israel, por fin llegó el anhelado momento donde Josué, el líder del pueblo y sucesor de Moisés, obtuvo la tierra que le correspondía. Curiosamente él fue de los primeros en verla con los espías que fueron a inspeccionarla y el último en poseerla.

No podemos olvidar todo lo que este hombre aguantó y sufrió hasta llegar a este preciso instante. El camino hasta la recompensa fue realmente estrecho, duro y sacrificado. Josué, junto con Caleb, tuvo que luchar contra la crítica, la murmuración, la incredulidad y otros muchos enemigos más. Pero, al final, como siempre, la verdadera FE supera todos y cada uno de los obstáculos que se van presentando durante el desierto.

Aquellos que somos hijos de Dios llegaremos hasta la meta y recibiremos nuestra parte de la tierra en el mundo nuevo. En medio del desierto que estamos atravesando y a pesar de todos los enemigos que tratan de vencernos y desanimarnos para que tiremos la toalla y dejemos de correr, debemos aferrarnos a la FE tan valiosa que hemos recibido por Gracia. Miremos a Josué y recordemos que, aunque lleguemos los últimos, el galardón prometido lo recibiremos. En este nuevo día te invito y te animo a seguir peleando y avanzando hasta la tierra prometida.