“Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado” Josué 22:2

Todo lo que mandó tanto Moisés como Josué al pueblo de Israel procedía directamente del Señor, así que cuando las personas obedecían a los líderes finalmente estaban obedeciendo a Dios mismo. En el antiguo pacto los profetas y sacerdotes eran los puentes y los instrumentos que Dios utilizaba para relacionarse con los hombres. A través de estos líderes espirituales el Señor guiaba, amonestaba y tenía tratos especiales con su pueblo.

En la actualidad, aunque es cierto que Dios se relaciona con cada uno de sus hijos a través del Espíritu Santo, no debemos de olvidar que Él también ha dejado ministerios para cuidar y guiar a su pueblo a nivel general. Hoy día cada congregación local debería de contar con uno o varios pastores, hombres que precisamente se encargan de estudiar, enseñar y aplicar la palabra de Dios. En las Sagradas Escrituras tenemos todo el consejo de Dios para nuestras vidas.

La Biblia también nos anima y nos exhorta a OBEDECER a nuestros pastores y sujetarnos a ellos ya que cuando lo hacemos estamos obedeciendo y sometiéndonos también al Señor. Todo esto lo tenemos que hacer siempre y cuando el pastor o líder espiritual esté aplicando correctamente los principios de la Palabra. La autoridad del pastor no se encuentra en el cargo que ocupa sino más bien en la Palabra de Dios. Por ese motivo es muy importante estar bajo la cobertura de líderes e iglesias que sean bíblicas.