“Y Josué dijo al pueblo: Santificaos porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros”. Josué 3:5

Una vez más Israel se encontraba ante una nueva etapa, pero antes de cruzar el río Jordán todo el pueblo debía santificarse para poder contemplar las maravillas del Señor. La palabra en hebreo que se utiliza para “maravillas” hace referencia a los actos extraordinarios, milagros o acciones sobrenaturales que solo pueden ser realizados por Dios.

La Biblia enfatiza en muchas ocasiones la importancia de caminar, vivir y de ser santos como el Dios Trino es Santo. Si nosotros los cristianos somos el pueblo del Dios tres veces Santo entonces algo que nos debe de identificar y caracterizar es precisamente la santidad. Si anhelamos ver maravillas en nuestras vidas, familias, iglesia y en nuestra sociedad debemos habitar en el terreno de la santidad.

El Señor desea manifestar su poder, su gloria y sus maravillas entre nosotros, pero para que podamos experimentar mucho más la presencia de Dios debemos guardar nuestros corazones del pecado y anhelar la hermosa y delicada santidad de Dios. Permíteme recordarte que Dios aún tiene mucho más para tu vida, Él desea bendecirte y regalarte milagros y experiencias sobrenaturales, pero jamás olvides como enseñan las Escrituras que “sin santidad nadie verá al Señor”.