Juan 17:3 “Y en esto consiste la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.
Si saliéramos a la calle a realizar una encuesta preguntando: ¿qué es la vida eterna?, nos sorprenderíamos al conocer la gran variedad de respuestas que hay en la mente de las personas. Incluso muchos cristianos tampoco tienen claro en qué consiste. La mayoría piensan que la vida eterna será vivir por siempre en un lugar maravilloso donde habrá paz, gozo y muchas bendiciones. Jesús, en un momento muy íntimo de oración con su Padre, nos reveló en qué consiste la vida eterna.
La vida eterna no será solo un lugar donde disfrutaremos junto al resto de nuestra familia en la fe. La vida eterna principalmente consiste en conocer a Dios, el único Dios verdadero y a su hijo Jesucristo. Créeme que con tan solo esta frase ya tienes muchísimo sobre lo que meditar. Aquellos que hemos confesado y confiado en Jesús como nuestro Señor y Salvador, tenemos el llamado glorioso de poder conocerle a él y al Padre. La vida eterna no es tan solo disfrutar de un lugar, la vida eterna principalmente es disfrutar de la persona de Dios. Conoceremos los misterios y la belleza del Dios trino. Necesitaremos de una eternidad para conocer al Eterno.
Realmente la vida eterna no comienza en el instante que nuestro corazón deja de latir, la vida eterna ya ha comenzado para todos aquellos que hemos nacido de nuevo por medio del Espíritu Santo. Ya somos hijos de Dios y desde ahora estamos disfrutando de la bendición de conocer a Dios y a su Hijo. Antes estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, estábamos lejos de Dios, pero ahora, gracias al evangelio, podemos conocer a Dios y a Cristo a través de las Escrituras y por medio de la oración. Por cierto, si aquí en la tierra no te gusta ni te interesa conocer más de Dios, entonces déjame decirte que la eternidad no tendrá ningún valor para ti. El cielo es el lugar donde estarán todas aquellas personas que anhelan conocer a Dios y a su amado hijo Jesucristo.