“Pero Sansón no sabía que el Señor ya se había apartado de él” Jueces 16:20

Nos encontramos ante uno de los versículos más tristes y temibles de todas las Escrituras. Cada vez que recuerdo la historia de Sansón y medito en estas terribles palabras mi corazón se estremece. Este versículo es una llamada de atención, es como una de las señales de PELIGRO y de precaución. Que triste debe de ser pensar que estas respaldado por el Señor pero que el Señor se haya alejado dejándote en tus propias fuerzas y capacidades.

Sabemos que aquellos que contamos con el Espíritu Santo contaremos con él por siempre ya que él JAMAS nos abandonará o saldrá de nuestro interior, pero debemos entender que cuando le perdemos el Temor al Señor o cuando practicamos el pecado descaradamente dejamos de sentir y de experimentar la dulce presencia del Señor. En ocasiones cuando coqueteamos con las Dalilas de este mundo nos secamos y morimos espiritualmente.

Vigilia y guarda tu corazón no sea que te deslices en el fango del pecado y llegues a un momento en el que ni siquiera escuches la voz del Espíritu Santo clamando desde lo más profundo de tu interior. Recuerda que esto que estamos viendo esta basado en una historia real y que lamentablemente son muchos los creyentes que se encuentran en la misma situación que nuestro amigo Sansón.
Aférrate al Señor como el pámpano a la vid, solo en Él esta la vida y la plenitud que necesitan nuestras almas.