“En aquellos días no había rey en Israel y cada uno hacia lo que bien le parecía” Jueces 21:25

Si has leído alguna vez el libro de los Jueces habrás podido comprobar que este terrible versículo es el que más se repite. Unos días atrás ya hice una reflexión sobre estas palabras, pero he pensado que si Dios repite en varias ocasiones este texto es porque algo importante desea decirnos, por ese motivo quiero terminar los devocionales de Josué precisamente con el versículo con el que finaliza el libro.

Si nadie gobierna tu corazón o si tu mismo eres tu propio rey al final harás todo lo que te parece y créeme que en la gran mayoría de tus decisiones te equivocaras y sufrirás las consecuencias de tus pecados. Una persona sin rey es alguien que camina por este mundo sin brújula, ni mapa o GPS. Estarás completamente perdido por el espantoso desierto de esta sociedad. No tendrás rumbo, esperanza ni propósito, simplemente te limitaras a existir esperando el día en el que la muerte te robe tu ultimo aliento y te mande a una eternidad al mismísimo infierno.

Pero la bueno noticia con la que quiero terminar este devocional es que existe un rey humilde, bueno y misericordioso que te ama y desea sentarse en el trono de tu corazón. Cristo es el rey de reyes, saca la bandera blanca ríndete ante Él, arrepiéntete de todos tus pecados y confiésalo como tu único y suficiente Señor y Salvador. No hay nada más hermoso y maravilloso que tener al Rey Jesús en tu vida, Él te cuidará, te protegerá y te guiará hasta los brazos del Dios Eterno.