“Así pagó Dios Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos” Jueces 9:56

Algo que necesitamos estudiar en profundidad es el carácter y los atributos de Dios. Vivimos en una sociedad humanista e híper sensible que ha distorsionado por completo al ser de Dios. Muchos creen que Dios es una especie de osito amoroso, un tierno anciano de barbas blancas que desea abrazar a todo el mundo y repartir caramelitos. Pero esta no es la realidad ni es el Dios que se nos presenta en las Sagradas Escrituras. Por supuesto que Dios es amor, pero el también es fuego consumidor.

A lo largo del libro de los jueces podemos ver con mucha claridad, el carácter del Dios salvaje e indomable. A Dios no lo podemos domesticar y tratar de controlar, DIOS ES DIOS y él cuando tiene que derramar su ira, su juicio y su castigo no le tiembla el pulso. Dios como siempre le ofreció tiempo y misericordia a Abimelec, pero hubo un momento en el que el Señor ejecutó su disciplina severamente matando a setenta hombres, porque no olvides que Dios no solo entrega la vida, sino que además él también arrebata la vida.

A lo largo de todo el capitulo vemos el juicio divino. Dios a su debido tiempo se vengará de todos y cada uno de sus enemigos. Recordemos que Dios es un juez justo, él no tendrá por inocente al culpable por ese motivo siempre debemos descansar en la justicia y en la venganza del Señor. No alcemos la mano contra nuestros enemigos por el contrario oremos por ellos y pidamos compasión y misericordia, pero si finalmente continúan obstinados y rebeldes en algún momento experimentaran el azote del Dios Eterno.