“La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez” Levítico 18:7

Dios ordenó a Israel que no realizara las practicas que hacían las otras naciones paganas. En esta ocasión les advierte a lo largo de todo el capítulo de la importancia de guardar la desnudez. Este es realmente un asunto súper interesante sobre el que prácticamente no solemos hablar. Vivimos en una sociedad que promueve con total naturalidad el nudismo. Debemos recordar que fue Dios precisamente el que cubrió a nuestros primeros padres después de pecar en el Huerto del Edén.

El diablo desea que nosotros nos rebelemos contra nuestro Creador por ese motivo el ser humano se siente libre de hacer con su cuerpo todo lo que le plazca. El mundo caído en el que vivimos promociona la desnudez en todo lugar. Lamentablemente nos estamos acostumbrando a ver a las personas desnudas en la tele, en la playa, en las duchas cuando hacemos deporte, incluso hasta en el hogar entre los diferentes miembros de la familia.

Dios esta totalmente en contra de la desnudez y en Levítico advirtió claramente en muchas ocasiones que los miembros de la casa debían guardar la intimidad de sus cuerpos. Meditemos seria y profundamente en este tema porque creo que estamos siendo moldeados por el pensamiento perverso de este siglo. Guardemos y protejamos la pureza del cuerpo, pongamos límites y enseñemos a nuestros familiares y a este mundo que nuestro cuerpo solo podrá ser contemplado por el hombre o la mujer con la que realizamos el pacto matrimonial para ser una sola carne hasta que la muerte nos separe.