“Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová” Levítico 2:16

Durante todo el capítulo 2 el Señor habló con Moisés acerca de como debía presentar el pueblo la ofrenda del alimento de grano. Cada vez que los israelitas depositaban diariamente parte de sus ofrendas estaban reconociendo que dependían del Señor y que de Él recibían todo cuanto necesitaban. La ofrenda se entregaba como parte del agradecimiento y de la adoración a Dios.

Hoy día en nuestro contexto y debido a que nos encontramos en el periodo de la GRACIA ya no estamos obligados a presentarnos diariamente con alguna ofrenda delante de Dios porque Cristo es la mayor de las ofrendas, Él es suficiente y el intermediario entre Dios y los hombres. Aunque no tenemos que entregar nada es importante reconocer quien es el que nos sustenta constantemente para ser adoradores agradecidos.

En ocasiones caemos en el error de dar solo gracias a Dios a la hora de los alimentos, a veces incluso esa oración se vuelve superficial, mecánica y religiosa. No podemos olvidar que todo cuanto tenemos finalmente lo tenemos porque el Dios proveedor nos sustenta diariamente dándonos salud, trabajo, dinero, comida y vestido. Adora a Dios con todo tu corazón y pasión por la fidelidad que tiene contigo en todo momento. Dios es el Dios de los grandes y pequeños detalles, todo cuanto tenemos y nos rodea nos recuerda el amor, la misericordia y la gracia que Dios tiene para con nuestras vidas.

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