“Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará, si blasfemare el Nombre, que muera” Levítico 24:16

Uno de los errores más peligrosos que cometen muchas personas, es creer que Dios al ser completamente AMOR jamás se enojará o castigará a sus criaturas. Muchos piensan que Dios es como un tierno y bondadoso abuelito que desea repartir caramelitos y abrazar a todo el mundo. Que imagen más distorsionada y errada del Dios que presentan las Sagradas Escrituras. Por supuesto que Dios es AMOR, BONDAD y MISERICORDIA, pero no debemos olvidar que Él también es SANTO, JUSTO y FUEGO CONSUMIDOR.

Dios dijo y advirtió claramente que todo aquel que “blasfeme” su santo nombre ciertamente moriría. Blasfemar es insultar, maldecir e ir en contra de su voluntad libre y descaradamente. Tristemente hoy nuestra sociedad se burla y blasfema constantemente contra el hermoso nombre de Dios. Aquellos que a este lado de la eternidad ridiculizan a Dios, no tienen en cuenta sus mandamientos y viven practicando el pecado como si no existiera un mañana deben saber que dentro de muy poco cuando la muerte les robe el último aliento se las tendrán que ver cara a cara con el Dios salvaje e indomable el cual no tiene por inocente al culpable.

Es por medio de la persona de Cristo que todos aquellos que antes éramos blasfemos ahora podemos obtener la reconciliación con Dios. CORRE hacia la cruz, póstrate ante Jesucristo, confiesa y arrepiéntete de todas tus blasfemias y entonces no morirás, sino que por el contrario vivirás eternamente, no experimentaras el justo castigo de Dios porque Él te abrazara por medio de Cristo. Hoy puede ser día de salvación para todos los blasfemos de labios y de corazón.

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