“Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo, y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo” Levítico 9:23

En este versículo podemos observar el detalle que tanto Moisés como Aarón ENTRARON y SALIERON del tabernáculo de reunión. Quizás esto a simple vista puede parecernos algo insignificante, pero tiene más importancia y relevancia de lo que nosotros nos podemos imaginar.

En el Antiguo Pacto nadie podía acercarse y tener tratos con Dios, pero en esta ocasión vemos como dos hombres débiles y pecadores no solo logran entrar en el lugar donde se encuentra la presencia del tres veces Santo, sino que además logran salir con vida. Gracias al sacrificio de los animales inocentes ellos pudieron salir ilesos y no experimentar la justa ira de Dios.

Cuando meditó en las restricciones y limitaciones que tenían las personas en el Antiguo Testamento me doy cuenta de lo afortunados y privilegiados que somos los creyentes en este tiempo. Gracias a la obra que ha realizado Cristo a nuestro favor cada uno de nosotros podemos entrar y salir con total libertad de la presencia de Dios. Si has nacido de nuevo puedes acudir libre y confiadamente ante el trono de la Gracia.

Valora, celebra y sobre todo disfruta de la oportunidad que tienes diariamente de acercarte a Dios como lo hace un hijo con su padre. Antes el sumo sacerdote solo podía entrar a la presencia de Dios una vez al año, ahora nosotros podemos habitar las 24 horas en la presencia de Dios. ¿Estas aprovechando este magnifico regalo que hemos recibido por Gracia? Acude a la presencia de Dios donde podrás encontrar todas y cada una de las necesidades que tiene tu alma y sobre y lo más especial podrás relacionarte cara a cara con tu Creador, Señor y Salvador.

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