Lucas 21:3 “Entonces dijo: Os aseguro que esta viuda pobre ha ofrendado más que todos los demás”.
Jesús en el interior del templo veía la actitud con la que las personas entregaban sus ofrendas. Muchos de los religiosos tenían riquezas y ofrendaban con el único propósito y deseo de ser admirados por los demás. Usaban sus monedas para tratar de construir una falsa identidad de piedad y de generosidad. Pero aquel día en el templo se encontraban los ojos de aquel que no solo sabía cuánto estaban ofrendando sino como estaban ofrendando. El único que conoce el interior del ser humano, les realizó una radiografía al corazón.
Jesús sabía que muchos estaban ofrendando lo que les sobraba, aquello que para ellos no tenía ningún tipo de valor. Los religiosos que tenían mucho dinero entregaban sus ofrendas sin esfuerzo ni sacrificio. Lo que hacían era un medio para obtener popularidad y tratar de calmar sus conciencias religiosas. Pero bajo aquel techo, también se encontraba una pobre viuda la cual entregó todo lo que tenía. Esta mujer depositó muy poco, pero lo poco que dio llegó hasta el trono de Dios. Es muy importante que analicemos cuánto estamos ofrendando y sobre todo, cómo estamos ofrendando para la obra del Señor.
Tengamos cuidado no sea que caigamos en el terreno de los religiosos, no ofrendemos jamás por temor a los hombres o con una motivación incorrecta. El asunto del dinero está completamente conectado con el corazón, por ese motivo es algo sobre lo que debemos meditar. Te recomiendo que no ofrendes siempre la misma cantidad, no dejes que el dinero se convierta en el señor de tu alma. Ofrenda siempre con generosidad, con esfuerzo y sacrificio. Entrega aquello que te cueste porque haciendo esto serás libre del poderoso ídolo del dinero. Por último, no olvides que cada vez que ofrendas lo estas haciendo ante la atenta mirada de aquel que ve tanto la cantidad como, sobre todo, las motivaciones de tu corazón.
