Lucas 2:52 “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante la gente”.
Ésta es la única información que tenemos de la etapa de Jesús desde los 12 años hasta los 30 que comenzó su ministerio público en la tierra. Lo poco que se dice es muy importante y valioso. A través de este versículo podemos descubrir grandes enseñanzas. Lo primero que nos debería llamar la atención y asombrar es saber que Jesús crecía. No podemos olvidar que ese Jesús no era un niño más, Jesús era Dios. El Eterno decidió encarnarse, limitarse y hacerse humano para experimentar todo lo que nosotros vivimos.
Se nos dice que el Dios creador del universo, el todopoderoso, se hizo hombre y creció en las tres áreas en las que deberíamos crecer todas las personas. Jesús creció en sabiduría y esta primera palabra, apunta al conocimiento que debemos de adquirir para ser personas formadas y sabías. Jesús no uso el comodín de Dios, él tuvo que aprender a leer y a escribir, él dedicó tiempo para estudiar y crecer intelectualmente. Es necesario que todos nos esforcemos para seguir creciendo en sabiduría.
Jesús creció también en estatura, esta palabra en el original apunta a la madurez. Jesús cuando fue niño actuaba como niño, pero con el paso de los años fue haciéndose un hombre, con responsabilidades y con un oficio. En este tiempo necesitamos ayudar a nuestros hijos y a los jóvenes a crecer mucho más en madurez. Por último, Jesús crecía en gracia. Ésta palabra hace referencia al buen testimonio que Jesús tenía delante de Dios y de todas las personas que lo conocían. Imitemos a Jesús y sigamos creciendo todos los años de nuestra vida en sabiduría, estatura y gracia.