“Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros”. Malaquías 2:2

Estas palabras tan duras fueron escritas como advertencia y amonestación a todos los sacerdotes de Israel que en este tiempo de la historia estaban siendo infieles al Señor. Los sacerdotes eran personas elegidas para el servicio en el templo, ellos debían estar consagrados para ayudar en la espiritualidad al resto del pueblo, pero por el contrario muchos de ellos se habían corrompido y alejado de los caminos del Señor.

Dios continúa enojándose contra todas aquellas personas que están colocadas en lugares de influencia, pero viven de espaldas a Él. El juicio contra los que hacen tropezar a uno de los pequeñitos del Señor es terrible. Dios aborrece a todo aquel que usando su glorioso nombre comete injusticia, se aprovecha de su lugar de influencia, desea la fama, abusa de otros o trata de conseguir ganancias deshonestas.

Debemos HUIR de todos aquellos que comparten el Evangelio pero que con sus vidas y acciones claramente lo contradicen. HUYE de los lideres religiosos que tratan de manipularte o extorsionarte mal interpretando las Escrituras para su propia conveniencia. Todas estas personas que hacen daño intencionado en el nombre de Dios un día no muy lejano precisamente se verán cara a cara con Él y entonces sufrirán el castigo, la ira y la maldición de Dios.

Por el contrario, te animo a honrar, a cuidar y a valorar a todos aquellos ministros del Evangelio que son fieles al Señor y a su Palabra. Ora y bendice cada día a los pastores, maestros y evangelistas de tu iglesia. Que el Señor guarde en todo momento sus corazones para que en medio de esta generación malvada y perversa cada uno de ellos continúen siendo fieles hasta el final de la carrera.

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