Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: !!Hosanna! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor! Marcos 11:9

Nos encontramos en la recta final del ministerio terrenal de Jesucristo, después de tres años realizando acciones y milagros sobrenaturales las multitudes salieron a recibir a Cristo y a sus discípulos en la entrada de Jerusalén. Todos clamaban y celebraban la llegada del Rey y del Mesías prometido. En esta escena se aprecia con mucha claridad como las personas siempre han tratado de buscar un Dios a su medida, un Dios que cumpla todos mis sueños, mis expectativas y que luche por mis intereses personales.

Pero Cristo NO es solo Dios, Salvador y Rey, Cristo es también SEÑOR, y si no permites que Jesús sea el Señor de tu vida entonces jamás será tu Dios, tu Rey y tu Salvador. Es realmente sorprendente como las personas pueden pasar en un instante de la adoración al odio. Mientras que el domingo por todas las calles se escuchaba el famoso estribillo de: ¡¡HOSANNA!!, ¡¡HOSANNA!!, por el contrario, el viernes los mismos labios gritaban con odio: ¡¡CRUCIFICALE!!, ¡¡CRUCIFICALE!!

Deseo que a lo largo de tu vida vivas con el ¡¡HOSSANA!! en tu corazón. Que puedas alabar en todo momento al bendito que vino en el nombre del Señor. Adora y sirve con toda tu pasión al único que vino con el propósito de librarte y salvarte precisamente de tu reino de pecado y de Egoísmo. No olvidemos que Jesucristo desea ser tu Rey, pero también tu Señor. Recuerda cada mañana negarte a ti mismo, tomar tu cruz, seguirle y vivir bajo el hermoso Señorío de Cristo.