Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Mateo 21:13

Jesús se enfureció en gran manera cuando entró en el Templo y vio como los hombres lo habían convertido en un verdadero circo. El silencio de la meditación fue cambiado por las voces de los mercaderes y el sonido de la alabanza se mezclaba con el ruido de las monedas. La casa de Dios en la Tierra era una empresa que muchos utilizaban para llenar sus bolsillos de dinero.

Por este motivo Cristo mostró su indignación y su “Ira Santa” contra el abuso. Tristemente hoy son muchas las personas que están haciendo de nuestras iglesias cuevas de ladrones. Falsos pastores, profetas y apóstoles que por medio del Evangelio están llenando sus carteras de billetes.

Tenemos que HUIR de los lugares y de las ministerios que predican el Evangelio de la Prosperidad y las falsas doctrinas. En la iglesia el único imprescindible y el único protagonista es Cristo. Todo debe apuntar y girar alrededor de su persona.

Oremos para que el Señor por medio de su amorosa disciplina entre en su iglesia con su bendito látigo, y continúe quitando todas aquellas cosas que no son conforme a su voluntad. No olvidemos las palabras de Jesús “Mi casa será llamada casa de Oración”.