El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mateo 23:12

¡Cuán importante, necesaria y especial es contar en nuestras vidas con la valiosa virtud de la Humildad! Esta es una de las características principales de Cristo y esta es una de las señales principales que deben tener y mostrar cada uno de sus discípulos.

La humildad es uno de los frutos que produce el Espíritu Santo por medio de la regeneración (Nuevo Nacimiento). Nuestros corazones antes de conocer al Señor se encuentran completamente afectados y dañados por el pecado. Todos al nacer traemos la naturaleza pecaminosa que heredamos de Adán. El corazón es EGOCÉNTRICO. Por ese motivo, necesitamos una intervención sobrenatural para poder ser Humildes.

Todos aquellos que se enaltecen, que son soberbios, los que “no se besan a si mismos porque no llegan”, los altivos y prepotentes serán humillados. Dios en su tiempo pone a cada persona en el lugar que le corresponde, porque lo que uno siembra eso recoge.

Por el contrario, si trabajas la humildad, si tratas de pasar desapercibido, si te esfuerzas para que el actor principal de tu historia sea Jesús y tu YO lo crucificas cada día en la cruz con Cristo, entonces Dios te exaltará a su debido tiempo. No olvides: Dios siempre resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.