No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Uno de los mayores errores que ha enseñado la iglesia a lo largo de muchos siglos es hacer creer a las personas que simplemente repitiendo una oración ya eres salvo. Son muchísimas las personas que frecuentan una iglesia, cantan, ofrendan, leen sus Biblias, tienen el pez junto a la matrícula, y utilizan un vocabulario evangélico pero realmente nunca han sido Hijos de Dios. Esto que estamos diciendo es real, importante y urgente. Pienso que no hay nada más terrible que alguien crea que será recibido en el cielo cuando por el contrario oirá estás duras palabras.

No se es cristiano por estar en una iglesia, ni tampoco ser el hijo de un creyente. No eres hijo de Dios si en todo momento vives haciendo tu propia voluntad. Cuando el Espíritu Santo transforma tu corazón por medio del milagro del Nuevo Nacimiento entonces comienzas a vivir bajo el Señorío de Cristo. Buscas y te esfuerzas en todo momento por hacer la voluntad del Señor la cual está revelada en su palabra.

Si el cristianismo ocupa unos días y un espacio en tu agenda ten cuidado porque quizás te encuentres las puertas del cielo cerradas para ti. Si Cristo y su palabra no es tu TODO, si no te entristeces cuando pecas y si no anhelas vivir en santidad. Entonces te recomiendo por amor de tu alma que clames con todas tus fuerzas arrepintiéndote de todos tus pecados y confesando a Cristo como el único y verdadero Señor y Salvador de tu vida.