Miqueas 3:4 “Un día clamaréis al Señor, pero él no os responderá, antes esconderá de vosotros su rostro en ese tiempo, por cuanto hicisteis obras malvadas”.
El profeta Miqueas, lleno del Espíritu Santo, denunció todos los abusos pecaminosos que estaban realizando las autoridades civiles y religiosas. Por culpa de ellos vendría la devastación sobre toda la nación. Los líderes estaban a punto de recibir por parte de Dios lo que ellos merecían. Estas personas que ocupaban un lugar de autoridad y tenían la responsabilidad de cuidar al pueblo, por el contrario abusaron de ellos de diferentes formas.
Lamentablemente esta situación es algo que se repite a lo largo de los siglos en diferentes países, contextos y culturas. Muchos, cuando tienen riquezas, autoridad e influencia sobre los demás, utilizan ese poder para abusar y extorsionar a los más débiles y necesitados. Cada país cuenta con líderes malvados que no cumplen con los requerimientos de Dios. Por ese motivo no son justos ni gobiernan correctamente al pueblo. Dios advirtió a todos estos líderes para que supieran que llegaría un día donde el Señor les daría la espalda y escondería su rostro debido a sus obras malvadas.
De la misma manera los líderes y todas las personas de este mundo, deben saber que dentro de poco vendrá un día en el que el Señor le dará la espalda a la humanidad. El justo juicio de Dios vendrá sobre la tierra y a cada uno de sus habitantes. Él juzgará todas nuestras acciones, injusticias, abusos, maldades y pecados. Ese día será realmente terrible porque recibiremos lo que cada uno de nosotros merecemos, pero la buena noticia que presenta el Evangelio es que aún ese día no ha llegado y por medio de la obra de Jesucristo podemos recibir la gracia de Dios. La gracia, por el contrario, es recibir aquello que no merecíamos. Corre, busca y clama al Señor porque hoy aún es día de salvación.