“Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y producido almendras” Números 17:8

Gran parte del pueblo de Israel se estaba quejando y murmurando contra el liderazgo de Aarón. Muchos no entendían porque él era el único sacerdote. Por ese motivo y para confirmar la voluntad de Dios se presentaron 12 varas una por cada tribu. Dios dijo que la vara que floreciera seria la señal de la persona que había sido elegida para realizar ese cargo. Al día siguiente todas las varas estaban completamente secas pero la de Aarón era un verdadero espectáculo de vida, frutos, aroma y belleza.

Hemos de cuidar nuestro corazón para no quejarnos y murmurar de aquellas personas que han sido ELEGIDAS por Dios para estar al frente de algún ministerio o pastoreando la iglesia local. Debemos huir de la critica y de la envidia, para apoyar a los hermanos que tienen una carga y una responsabilidad delegada por el Señor.

Finalmente, esa vara que estaba seca y muerta pero que luego pasó a estar con vida y llena de frutos apuntaba a la persona de Jesucristo. Jesús es la última y gran vara que el Señor ha elegido y levantado para guiar a todos a los hombres. Cristo es nuestro gran sumo sacerdote, no hay otra vara, no hay otro camino ni otro intermediario entre Dios y los hombres. Jesús tiene la exclusividad, Él ha sido ELEGIDO por el Padre para salvar a la humanidad.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad