“Luego irá el tabernáculo de reunión, con el campamento de los levitas, en medio de los campamentos en el orden que acampan” Números 2:17

Dios estaba mostrando como debían de organizarse cada una de las tribus en medio del desierto para avanzar en orden durante su largo peregrinaje. Cada tribu tenía que estar en la zona que le había sido asignada para que la marcha del pueblo fuese la más correcta. Tras este detalle podemos observar una vez más como nuestro Dios es un Dios de orden y todo lo que hace y dice siempre tiene un sentido y un propósito bueno y perfecto.

Además, el tabernáculo de reunión que era el lugar apartado donde habitaba la presencia de Dios debería de estar en todo momento en medio de las tribus. Si deseamos avanzar bien y seguros por el desierto de este mundo, en primer lugar, debemos obedecer la voz de Dios para que nuestras vidas, familias e iglesias siempre avancen en el orden de su voluntad.

Pero también es importante e imprescindible que busquemos y cuidemos en todo momento la hermosa y bendita presencia de Dios. El Señor esta entre nosotros y habita en nosotros por medio de la persona del Espíritu Santo. Su presencia es la que nos ofrece seguridad, consuelo, dirección, paz y todas las cosas que necesitamos durante el largo peregrinaje que nos lleva hasta el descanso eterno del cielo.