“Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá” Números 21:8

El pueblo de Israel sufrió el ataque de serpientes por la terrible queja que había en sus corazones contra la bondad y el amor del Señor. Aun así, Dios decidió dar una nueva oportunidad, aquellos que quisieran salvarse tan solo tenían que mirar a la serpiente que Moisés levantó en medio del desierto. Pero tristemente muchos no confiaron y no miraron a la serpiente que podía rescatarlos de la muerte.

De la misma manera el ser humano fue picado por la serpiente en el huerto del Edén. La humanidad se quejó, desconfío y se rebeló contra la bondad y el amor de Dios. Desde ese preciso instante TODOS estamos afectados por el terrible y mortífero veneno del pecado. TODOS vamos hacía el precipicio de la muerte eterna, pero Dios en su gracia y misericordia ha levantado en alto la cruz para que todo aquel que mire y ponga su confianza en Cristo sea salvo.

Obtener la salvación de tu alma es tan sencillo como poner tu mirada y tu confianza en la persona de Jesús. Pero lamentablemente millones de personas siguen con el veneno del pecado corriendo por sus cuerpos cuando podrían experimentar la sanidad y la salvación en un instante. Aun estas a tiempo de levantar tu mirada para contemplar al Dios HOMBRE el cual vino para buscar y salvar a los hombres. No pases más tiempo sufriendo en el desierto de este mundo, si deseas libre y feliz tan solo tienes que MIRAR A CRISTO.

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