“Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es” Números 22:12

Balac el rey de Moab tenía tanto temor al gran numero de los israelitas que trató por todos los medios de convencer y sobornar al profeta Balaam. Aunque a espaldas de todo el pueblo los enemigos estaban preparando un maléfico plan vemos como Dios era el escudo y protector de los israelitas. Existen muchas personas y peligros que nos atacan sin nosotros saberlo. Pero lo increíble es que por medio de esta historia podemos comprobar como Dios siempre CUIDA de sus hijos y de su pueblo.
Debemos descansar y no tener ningún tipo de temor a las maldiciones que alguien puede declarar contra nosotros. Somos el pueblo elegido por Dios, su bendición y sus cuidados están sobre nosotros todos los días de nuestras vidas. Dios ha decidido hacernos el bien y Él jamás se arrepentirá de esa decisión.

Que alegría, gozo y privilegio saber que el Dios Todo poderoso protege nuestro campamento. Podemos dormir tranquilos y vivir confiados porque el Señor es nuestra roca, nuestra torre y nuestro escudo. Desecha cada uno de lo temores que tratan de paralizarte y de esclavizar tu mente, recuérdale constantemente a tu alma que Dios camina contigo como un poderoso gigante. Nuestros enemigos no tienen absolutamente nada que hacer porque si Dios es con nosotros ¿Quién contra nosotros?

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