“Dios no es hombre, para que mienta, NI hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará?” Números 23:19

Es realmente edificante meditar sobre los atributos de Dios. En esta ocasión podemos disfrutar y valorar la preciosa INMUTABILIDAD. Dios no es tan inestable como nosotros, Él no cambia su forma de pensar como hacemos muchas veces el resto de la humanidad. Dios es el único que jamás miente, Él es absolutamente fiel, en todo momento cumple con su palabra y siempre realiza sus promesas.

Por todo esto podemos CONFIAR plenamente en Dios. Las personas a veces queriendo y otras muchas veces sin querer terminan fallándonos porque están limitados y afectados por el pecado, pero en el caso de Dios Él es Santo y completamente perfecto. Podemos correr hacia el Señor para descansar en su persona, en su poder y en la estabilidad que solo Él puede ofrecerle a nuestras almas. En medio de un mundo que cambia a cada instante podemos encontrar firmeza, protección y seguridad en la presencia de Dios.

La inmutabilidad nos permite además creer y confiar en todo lo que Dios dice por medio de su Palabra ya que si todo lo que Él dice es verdad y no cambia entonces podemos y debemos arrojarnos sobre la poderosa roca de las Escrituras. La Biblia es verdad y real porque su autor no miente en nada de lo que dice y tampoco cambia según las circunstancias.

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