“Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun” Números 26:65

El pueblo de Israel prácticamente durante todo el tiempo que se encontraron peregrinando por el desierto no dejaron de quejarse y de rebelarse contra Dios y los lideres. Por este motivo esa generación fue castigada sin poseer la anhelada tierra prometida. La perseverancia en el pecado siempre nos aleja de Dios, de sus bendiciones y finalmente de su presencia.

De la misma manera el ser humano desde que se encuentra peregrinando por el desierto de este mundo se queja, se rebela y peca contra Dios constantemente, por ese motivo las personas tras experimentar la muerte no entraran en la tierra prometida que es el cielo. La buena noticia que ofrece el Evangelio es que si ponemos nuestra mirada y nuestra Fe en la persona de Cristo poseeremos las promesas y bendiciones de Dios como sucedió con el caso de Josué y de Caleb.

Estos dos hombres marcaron la diferencia, creyeron en Dios y el resultado fue que llegaron a la meta. Cada cristiano a través de su vida y de su ejemplo tiene que marcar la diferencia en medio de la generación incrédula, pagana y rebelde en la que nos encontramos. Más tarde o más temprano el juicio de Dios para esta generación vendrá, deseo que tu cuerpo no perezca en el desierto, sino que puedas poseer la nueva tierra y disfrutar con Cristo por toda la eternidad.