“Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, esto es, la tierra que os ha de caer en herencia, la tierra de Canaán según sus limites” Números 34:2

Una vez que los israelitas llegaron hasta la tierra prometida el Señor les estableció claramente cuales eran los limites que tenían en el terreno que les pertenecía. Dios marca los limites en diversas áreas de nuestras vidas con el propósito de cuidarnos, protegernos y ofrecernos sus bendiciones. Cada uno de nosotros tenemos un limite de tiempo para estar aquí en la tierra, por ese motivo debemos utilizar y aprovechar al máximo cada día para la gloria de Dios.

También contamos con los limites de sus mandamientos, la ley nos muestra hasta donde podemos y debemos llegar para no terminar en el terreno del pecado, el sufrimiento y la maldición. Los israelitas no podían pasar los limites establecidos para no terminar viviendo entre naciones paganas. De la misma manera nosotros debemos saber cuales son los limites y las fronteras que no debemos cruzar en este mundo.
Finalmente, el limite de la tierra era el lugar en el que los israelitas debían vivir y con lo que se debían alegrar. Los hijos de Dios no podemos poner nuestra mirada y nuestro corazón en los placeres y los beneficios que los limites de este mundo caído nos ofrece. Cada creyente debe recordar que nosotros aun no hemos llegado a nuestra tierra prometida. Este mundo en el que nos encontramos NO ES nuestra morada final, por ese motivo debemos anhelar y esperar la tierra que nos esta reservada y preparada por toda la eternidad.