“Estos son los mandamientos y estatutos que mandó Jehová por medio de Moisés a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó” Números 36:13

Debemos entender que tras cada mandamiento, advertencia, consejo y recomendación que el Señor nos ofrece a través de su Palabra tan solo hay AMOR. Dios NO dice las cosas para agobiarnos, asfixiarnos y hacer que nuestra vida sea lo más tediosa posible. El cristianismo NO consiste en una inmensa cuesta hacia arriba repleta de normas y prohibiciones. Cada vez que Dios dice NO hagas o DEBES hacer, su intención final es cuidarnos, protegernos y bendecirnos para que seamos felices.

Dios es un PADRE tierno y amoroso que desea que sus hijos caminen en rectitud por este mundo. La única intención del Señor por medio de sus mandamientos es tratar de librarnos de las terribles arenas movedizas del pecado que atrapan y esclavizan nuestras almas. Hemos de ser sabios y atesorar la palabra de Dios en nuestros corazones. Aquellos mandamientos que los israelitas recibieron por medio de Moisés son los mismos mandamientos que el Señor ha ido repitiendo a las siguientes generaciones a través de sus profetas, maestros y pastores.

No seas rebelde, ESCUCHA y OBEDECE la dulce voz del Señor revelada en las Escrituras y entonces podrás comprobar que su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta. Dios desea que tu vida sea plena y abundante, por ese motivo te conduce por el desierto de nuestro mundo a través de su hermosa y poderosa Palabra.