En ocasiones el aguijón del sufrimiento nos permite conocer la misericordia y la gracia de Dios. Hay alguien que nunca es indiferente ante el dolor que siempre produce la enfermedad y la muerte: Jesucristo. A través de este mensaje podrás conocer la historia de una mujer de corazón quebrantado que fue sanado por Cristo. Lucas 7:1-17

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