En ocasiones podemos sentir que con el paso del tiempo por medio de las circunstancias o a través de nuestras equivocaciones hemos ido perdiendo cosas muy valiosas. Nuestros enemigos están deseando e incluso harán todo lo posible para «hurtar, matar y destruir» todo aquello que Dios nos ha regalado. La buena noticia es que por medio de la obediencia a las Escrituras podemos recuperar muchas de las cosas que nos han robado o hemos perdido durante el camino.

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