El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige. Proverbios 13:24

La corrección y el castigo debemos practicarlo desde que nuestros Hijos son pequeños. La buena disciplina es como ese palito que se coloca junto al tronco para que el árbol crezca recto y estable. Debemos hacer un trabajo muy serio por medio de las reglas, los límites, la vara, la firmeza y la comunicación para poder moldear el carácter de nuestros hijos.

Tristemente son muchos los padres que por diversos motivos actúan con permisividad, y esto, a la larga siempre traerá terribles consecuencias.
Si nos descuidamos en este área tan importante pasarán los años y cuando queramos cambiar la actitud de nuestros hijos veremos que será realmente complicado, el árbol se habrá echo muy grande y estará muy torcido.

Me resulta sorprendente como la Biblia nos dice que detener el castigo es aborrecer a nuestro hijo; por el contrario corregir constantemente es una señal del verdadero amor. Por cierto te recuerdo que Dios “al que ama disciplina”.

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