Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda. Proverbios 26:20

Si verdaderamente amas al Señor y a tu iglesia te ruego que prestes mucha atención a esta reflexión y sobre todo que trates de poner en práctica el consejo que nos ofrecen las Sagradas Escrituras.

Sin lugar a dudas el cáncer que más daña la salud de una congregación es (la crítica, el chisme y la murmuración) cuando participamos de este terrible pecado estamos echando más leña al fuego. Es importante que cada uno de nosotros nos cuidemos para no caer en la sutil trampa de la murmuración.

Apaguemos todo fuego que el diablo quiera encender entre nosotros. No escuchemos ni hablemos nada negativo sobre una persona que no se encuentre presente en la conversación. Ten valentía para exhortar al chismoso que venga con malas intenciones.

Tanto el chisme como el chismoso siempre traen contiendas, conflictos entre las personas y producen mal ambiente. Guarda tus oídos y sobre todo tu lengua de la crítica y la murmuración.

Recuerda que es nuestra responsabilidad hacer de la iglesia un lugar santo donde el Santo pueda pasear con libertad.

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