La vara y la corrección dan sabiduría; más el muchacho consentido avergonzará a su madre. Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma. Proverbios 29:15 y 17

Una vez más el libro de proverbios nos recuerda cuan importante y necesaria es la disciplina, la corrección y los límites en la vida de nuestros hijos. Son muchos los padres que toleran el pecado, las malas actitudes, o el mal comportamiento. Otros son indiferentes y algunos incluso hasta se ríen cuando ven la desobediencia de sus hijos. Pero no debemos olvidar jamás que aquellos hijos que son mal criados y consentidos en muchísimas ocasiones avergonzarán a sus padres.

Este asunto es más importante de lo que pensamos. Debemos moldear el carácter de nuestros hijos, en primer lugar por obediencia al Señor, segundo para formar y educar a nuestros propios hijos para que puedan ser maduros y tercero porque como dice el proverbio la corrección siempre ofrece descanso y alegría.

Aquellos padres que hacen bien su trabajo con el paso del tiempo comienzan a recoger frutos en las actitudes y en el comportamiento de sus hijos. Creo que todos nosotros deseamos y anhelamos disfrutar del descanso y tener alegría, pues para poder obtener estas dos bendiciones debemos hacer muy bien nuestro trabajo con la crianza.

Nuestros hijos NO necesitan tanto las cosas vanas y superficiales de este mundo, sus almas necesitan ser instruidas y moldeadas, ellos necesitan alejar de sus corazones la ira, la rebeldía, el orgullo, los celos… y para poder transformar el interior necesitan corrección, disciplina, amor, comunicación pero sobre todo a Cristo y el mensaje del Evangelio.

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