¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?          Salmo 10:1

Esta es una pregunta que quizás te has planteado en algún momento de tu vida. Recuerdo las palabras de Marta y María después de estar esperando a Jesús por varios días y ver como su hermano Lázaro moría en sus brazos, lo primero que le dijeron a Jesús fue “SI HUBIERAS ESTADO AQUÍ”.

Situaciones como la que está expresando el salmista y como la que tuvieron que vivir estas hermanas son las más difíciles y a la vez las que resultan más complicadas de entender.

¿Porque Dios no aparece cuando más lo necesito?, ¿porque permite que las olas entren en mi barca mientras Él sigue dormido? Cuantas veces clamamos con todo nuestro corazón y parece que Dios está lejos, que no nos oye, o que está dejando que nuestros enemigos se apoderen de nosotros.

Es cierto que a nadie nos gusta pasar por tribulaciones, pero no debemos de olvidar que es una forma que Dios utiliza para tratar en muchas áreas de nuestra vida, con el propósito de hacernos madurar, confiar y depender cada vez más de Él.

Si estás caminando por un valle de sombra y de muerte, si te sientes solo y por la circunstancia que te está tocando vivir piensas que el Señor está lejos o se ha escondido en el tiempo de la tribulación, recuerda que aunque no lo veas, ni responda a tu clamor, Dios sigue estando a tu lado.

En los momentos donde sientes que ya no puedes más, lo único que debes hacer es confiar en cada una de sus promesas. En este nuevo día recuérdale a tu alma que Dios está a tu lado, y que como dice Romanos 8:28 “a los que amamos a Dios, TODAS LAS COSAS nos ayudan para bien”.