A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva. Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová. Salmo 104: 33 y 34

Cuando el salmista a lo largo de todo el capítulo desarrolla y presenta el control, el poder y la absoluta soberanía que Dios tiene sobre todos los detalles de la creación, su corazón se llena de gozo y sus labios desean entonar una canción de adoración al Creador.

Es realmente impresionante comprobar como la mano de Dios está detrás de cada detalle, no hay nada que vaya por libre o que pueda realizar su acción sin el consentimiento de Dios. Estos atributos deben animarnos en gran manera en este nuevo día a disfrutar y a no temer de todo lo que pueda presentarse a lo largo de nuestro camino.

Canta a Dios hasta que tu vida a este lado de la eternidad se apague y regreses a los brazos eternos y amorosos de tu Padre.