Clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. Salmo 107:6, 13, 19 y 28

Este mismo versículo se repite hasta en cuatro ocasiones en el mismo salmo. Algo importante quiere Dios recordarnos y decirnos. El cristiano por ser hijo de Dios no se libra de las situaciones difíciles y de las adversidades que se van presentando a lo largo de la vida. Nosotros también experimentamos angustias como el resto de los mortales.

La gran y bendita diferencia es que en medio de nuestra angustia tenemos a alguien a quien clamar y acudir, además tenemos la seguridad que Él nos librará de todas nuestras aflicciones. Si algo está inquietando tu corazón CORRE hacia Dios porque Él esta deseando sostenerte y ayudarte.

Por mucho que dure tu aflicción o incluso aunque tengas una situación complicada en este mundo que no vaya a cambiar tienes que mirar con esperanza porque cuando Cristo regrese o tu acudas a su presencia, por fin seremos completamente libres de todas nuestras aflicciones.