Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová. Salmo 112:1 y 7

Este mundo busca constantemente encontrar la felicidad, pero lo que muchos no saben es que la auténtica felicidad se encuentra sólo y exclusivamente en Dios. Aquel cristiano que vive con temor a Él en su corazón y amando hacer su voluntad, es la persona más plena y dichosa que hay en el planeta tierra.

Cuando caminamos tan cerca de Dios como lo hizo Enoc, y confiamos plenamente en que está a nuestro lado, no tememos a las noticias y situaciones difíciles que se puedan presentar.

La auténtica felicidad consiste en ser absolutamente libres de todos los temores. Aquellos que somos Hijos de Dios podemos ser felices a pesar de carecer de algún bien material, una economía estable o estar atravesando momentos difíciles. Espero y deseo que puedas decir en este día: «Mi felicidad es Dios, y en Dios se encuentra mi felicidad”.