Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y para siempre. Salmo 113:2

Desde el instante que Dios comenzó a crear, Él recibió la adoración de todas sus criaturas. Los ángeles adoraban en el cielo y los hombres en la tierra. Realmente el sentido y el propósito de nuestra vida es adorar y glorificar el nombre de Dios. Ese es el fin máximo del ser humano, adorar a Dios porque el Señor es bendito por siempre y para siempre.

Si deseas ser feliz tu enfoque tiene que ser adorar al Creador. No te despistes con aquello que te rodea, contempla la belleza del que siempre permanece a tu lado cuidándote, protegiéndote y siendo fiel a pesar de tus errores y miserias. Dios es el único que es digno y merecedor de nuestra adoración.