Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Salmo 122:1

El rey David se alegraba con todos aquellos que deseaban ir a la casa de Dios. Hay dos tipos de creyentes: aquellos que van a la Iglesia porque es el día que toca ir a la iglesia y están los creyentes que están deseando poder ir a la iglesia. ¿Con cual de los dos grupos te identificas tú?

Debemos desear y anhelar que llegue el día donde todos nos reunimos para hacer fiesta a nuestro Dios. Cuando se acerca el domingo debemos tener ilusión y no indiferencia, no puede ser una carga ir a la iglesia porque precisamente vamos para dejar nuestras cargas y salir renovados por la presencia de Dios.

Camina cerca de aquellos que tienen el deseo de congregarse porque su amistad siempre te bendecirá.

Ten cuidado con aquellas cosas que a veces sustituyen el gozo de la Iglesia, ama a tu iglesia con todas tus fuerzas porque amar a la iglesia es amar al Señor ya que la iglesia es su Novia. Si no te gusta estar reunido con los hermanos alabando el nombre del Señor tienes que pensar si realmente deseas estar en el cielo porque allí estaremos juntos disfrutando de la presencia de nuestro Rey.