Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? Salmo 137:3 y 4

El pueblo de Israel una vez más le dio la espalda al Señor y como consecuencia fueron llevados cautivos a Babilonia una nación idolatra y perversa. Mientras eran prisioneros los habitantes de aquella ciudad se burlaban y le pedían que tocaran sus instrumentos y cantaran pero los israelitas en ese momento habían perdido el gozo y la canción.

En ocasiones cuando nosotros le damos la espalda al Señor también terminamos siendo prisioneros de nuestros enemigos, de los vicios y pecados que esclavizan nuestra alma. Cuando vivimos lejos de la presencia y el terreno de Dios perdemos también la alegría, el gozo y la canción.

Cuando un creyente se aleja del Señor y de la vida de iglesia, termina como un prisionero más en este mundo. Son muchos los cristianos que viven como esclavos cuando estamos llamados a ser hijos. Qué triste es cuando nuestra Biblia se mantiene cerrada durante años, cuando cambiamos la adoración por la música secular, la comunión con nuestros hermanos en la Fe por las relaciones superficiales con los incrédulos.

Si estás viviendo en Babilonia pídele a Dios que te libere de esa tierra. Tu y yo hemos sido llamados a ser Hijos de Dios a disfrutar de la plenitud, la Gloria, la Honra y la Inmortalidad. En este nuevo día coge nuevamente tu arpa y canta a tu Dios como hace tiempo que no lo haces.

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