El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Salmo 147:3

En este precioso capítulo el salmista nos ofrece una lista con muchas de las cosas que Dios realiza en su misericordia a favor de sus criaturas.

Todas las personas llegan al Señor con el corazón echo pedazos y con muchas heridas en el alma. Pero Dios promete en su palabra restaurar tu corazón y sanar todas tus heridas. No existe ningún hombre, técnica, profesión ni religión que puedan hacer lo que solo hace Dios. Él es el único que puede restaurar una vida por completa y luego transformarla.

En este día te animo a que sigas acudiendo al médico divino al único que puede hacerte libre de todo aquello que carga y afecta a tu interior. Coloca todo tu ser sobre la camilla de su presencia y deja que el Señor por medio de su Espíritu Santo sane todas las heridas del pasado y del presente.

Para ser feliz y disfrutar de la plenitud que hay en el Evangelio necesitamos tener corazones restaurados. Si tu corazón ha sido o está siendo dañado por algo o por alguien debes correr hacia el único que puede sanarte.

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