Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya. Salmo 150:6

Cuando el Espíritu Santo te quita las vendas espirituales que tenemos en nuestros ojos y te revela a Dios, a la persona de Cristo y su bendita palabra lo único que puedes hacer es Alabar a Dios con toda tu alma y dar gracias por la eterna misericordia que ha tenido para con nosotros.

El último capítulo y versículo de los Salmos nos vuelve a insistir en algo que hemos visto a lo largo de todo el libro, tenemos que alabar a Dios por lo que ha hecho en nosotros, pero sobre todo por quién es Él. Si hoy te has despertado de nuevo y estas respirando ya tienes un motivo más para alabar su santo nombre.

Por la eternidad estaremos alabando al único que se merece nuestra alabanza. El propósito de la existencia del hombre es «Conocer, Glorificar y Alabar a Dios» haz esto cada uno de los días que tienes por delante y tu vida aquí en la tierra habrá tenido sentido.

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