Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo. Salmo 33:2 y 3

Durante mucho tiempo iglesias muy conservadoras creían y enseñaban que no se podían utilizar diferentes instrumentos para la alabanza. Algunos ritmos o estilos musicales estaban totalmente prohibidos porque se pensaba que a la presencia de Dios teníamos que acudir con absoluta solemnidad.

Por el contrario, la Biblia enfatiza y además nos exhorta a alabar al Señor con alegría, con júbilo, con música y con todo tipo de instrumentos. Desde Génesis hasta Apocalipsis podemos ver cómo la música, la fiesta y la celebración a Dios están muy presentes. Incluso desde la eternidad y por la eternidad la música y la adoración han estado delante de la Trinidad.

Debemos abrir mucho más nuestra mentalidad y expresar nuestra gratitud al Señor por medio de canciones, palmas, manos levantadas y música que con excelencia exalte su nombre. Dios habita en la alabanza de su pueblo y tenemos que seguir renovándonos en esta área tan importante.

Este mundo no se avergüenza de cantar y bailar delante de sus artistas no lo hagamos nosotros delante de nuestro Señor y Salvador. En este día antes de salir a la calle te animo a que puedas cantarle a tu Dios una de tus alabanzas preferidas.