Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Salmo 34: 1 y 4

Estos dos versículos nos recuerdan dos cosas que el verdadero creyente debe hacer todos los días de su vida: (BENDECIR al Señor y BUSCAR al Señor); si hiciéramos esto continuamente obtendríamos grandes beneficios.

Bendecir significa «hablar bien o decir bien de alguien». En medio de cualquier momento y circunstancia que estemos atravesando debemos hablar bien, bendecir el nombre de nuestro Dios. La mejor adoración que pueden ofrecer nuestros labios es cuando cantamos a Dios en medio de la prueba.

Pablo y Silas cantaron desde la cárcel, nosotros tenemos que alabar el nombre de Dios en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y en la escasez. Contempla a tu Dios y deja que la belleza de sus atributos te impulsen a bendecirlo en todo tiempo.

En segundo lugar, debemos Buscar al Señor con todas nuestras fuerzas, nuestra búsqueda debe ser activa y no pasiva. A veces buscamos con más intensidad las cosas físicas y temporales que la presencia de Dios. Solo la búsqueda de la presencia de Dios puede librarnos de todos nuestros temores.

Cuando estamos bajo las redes del temor es porque no estamos muy cerca del Señor. En este día te invito a no luchar directamente o cara a cara contra tus temores, dedícate a buscar al Señor con todo tu corazón y Él será el que te libre de todo aquello que te produce temor.

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